Darunia y su "puede ser"...
Quizá sí, quizá no. O quizás sí, quizás no, nunca me he terminado de aclarar la diferencia entre poner la "s" o no ponerla. Mis amigos murcianicos dicen que los de Alicante somos los "emperadores de la S". La mayoría de ellos lo tienen claro, ¿para que ponerla si se me entiende igual?. En este caso creo que "quizá" ES SIN S, pero no lo se.
He estado repasando un rato tu bitácora, que ultimamente estoy un poco vago. No es vago, simplemente toda la "velocidad" que estaba pillando mi vida, parece que ahora me pasa factura, y estoy un poco más cansado de lo habitual, y el tiempo se me pierde entre las horas.
He estado leyendo un artículo de Darunia. Ese personaje tan entrañable, ese personaje sin rostro, esa persona que en un rincón de su blog firma como Julio (alguna vez debería de explicármelo).
Hablaba Darunia de lo que podemos decir a quien queremos y lo que se nos queda en el tintero.
Y a mi me pareció algo parecido. Bueno, a mi no, realmente le pasó a mi madre. Aunque mi relación con ella cambió bastante.
Mi madre, una señora moderna en el vestir, moderna en el actuar, atractiva a rabiar (muy pija según las situaciones) siempre ha dado una imagen muy particular. Recuerdo hace años cuando era un rollo salir a comer con ella, porque era raro el día que no se acercaba alguien a pedirle un autógrafo, pues la confundían con Norma Duval. Mi madre siempre ponía caras de extrañeza, aunque yo se que en el fondo le encantaba. Y a mi también. Siempre me ha dado gusto tener una madre tan joven. Ella me tuvo cuando todavía no había cumplido los veinte años, y eso se nota. Ahora todo esto ha cambiado, ya que estas nuevas generaciones podrán disfrutar poco de sus abuelos. Yo tuve la suerte de disfrutar de muchos de mis mayores. Mi bisabuela falleció en el año 98, hace realmente nada. Y mi última abuela hace unos dos meses, ya casi yo con cuarenta años.
Las nuevas generaciones no podrán disfrutar de todas las experiencies de sus abuelos, por lo menos no tanto tiempo como les disfruté yo.
Pero la historia es otra.
Mi madre trabaja en un empresa de venta directa de cosmética, joyas, seguros y demás. La moza gana un pastón, aunque lleva currando desde los quince años. Tiene un equipo de más de 150 mujeres y unos poquitos hombres (hasta en los curros sigue habiendo machismo escondido). Con algunas de ellas, y con algunos de sus clientes, después de tantísimos años existe una buena amistad. Y una de estas amigas se llama Esperanza.
Esperanza es divina. Muy tradicional, muy estupenda, muy guapetona, y con una familia fantástica.
El padre de Esperanza falleció hace unos años. Un día, comiendo con mis padres, Esperanza, recién enterrado su padre, se puso a llorar. Y les contó a mis padres que una cosa que le había dolido mucho era que su hermano nunca se había atrevido a contarle a su padre que vivía con un chico desde hacía casi quince años. (Hoy llevan juntos unos veinte años). Y que su padre, estando en la cama del Hospital, poco antes de morir, insistía en porqué su hijo se había apartado de él, y él no entendía porqué. El hermano de Esperanza comentó que iba a hablar con su padre, y que le iba a decir que ese "compañero de piso" desde hacía tantísimos años, y que compartía con él desde las Navidades hasta los cumpleaños familiares, no era simplemente un compañero de piso con la familia lejos, sino que era su pareja. Pero el papá de Esperanza murió, y esa conversación pendiente sobre la realidad de su hijo nunca llegó.
Mi madre se puso a llorar, y fué cuando le dijo a Esperanza que yo, su hijo mayor, también vivía hacía unos años con un chico, y destapó todos los tópicos posibles sobre la homosexualidad, sobre el sida, sobre el repudio social.
Esperanza le dijo simplemente que aceptara la vida de su hijo, y que pensara en ganar un hijo más con su pareja, o perder a su hijo. Que no consintiera que su hija le fuera apartando de su vida.
Desde ese día mimadre pegó un cambiazo espectacular. Esperanza, su hermano y su cuñado, y Jordi y yo somos ahora amigos. Y a mi madre solo le falta disfrazarse de Drac Queen y venirse con nosotros a las fiestas más gais y más mariquitas de la ciudad.
Menos mal quetodo está normalizado. Ahora Jordi y yo estamos intentando adoptar uno de esos niños que las "parejas heterosexuales blancas ydignas" no quieren y mis padres hasta les hace ilusión.
NUNCA DEJES DE EXPLICAR TUS COSAS A QUIEN QUIERES. Pasa el tiempo y quizá acabes arrinconando a tu familia y amigos sin saber porqué.
Mariana dijo
Me ha emocionado tu artículo.
Y además, tienes razón, toda la razón. Yo soy de la opinión de no ocultar mi naturaleza; A quien le guste bien, pero yo no voy a disfrazarme para gustar porque ya no gustaría yo sino yo disfrazada.
Un beso, Carlos Lamm, me haces pensar.
4 Enero 2007 | 05:50 PM