Dinero, trabajo e histerias varias.
No cobramos el mes pasado, y no cobramos este mes. Magistratura dice que nos "den", y los jefes explican largamente la situación, pero seguimos sin cobrar.
No hay que contar mentiras, en octubre si que cobramos "algo", una pequeña parte de la nómina. La paga extra de este verano no ha existido, y la de estas navidades nos "despichorramos" (perdón por la expresión) de pensar en ella.
Cuando uno habla con su empresa, delegación central en Barcelona, y le dan cincuenta explicaciones estúpidas sobre el porqué, el cómo y el "nose" porquénarices, y esas cincuenta explicaciones uno, osea yo, tiene que comentarselas a sus compañeros, sucede algo.
Sucede que uno se siente cansado, deprimido, agobiado, aburrido, te sientes mentiroso, te sientes cruel, aprendes a evadirte de los problemas de tus compañeros para poder dormir.
En mi caso engordo, lo cual es un chiste. El estrés y la falta de sueño me ha hecho engordar cuatro o cinco kilillos. Creo que ya no soy el "chulazo" que atrae; me estoy convirtiendo en el antiguo cuarentón de los años setenta, y eso que todavía no lo soy.
El trabajador se agarra un codo cuando le ofreces una uña, no lo voy a negar en muchas ocasiones; pero las empresas te agarran el hígado cuando simplemente ofreces tu labor diaria.
TEngo ganas de llorar. No voy a hacerlo pues lo único que ganaré será perder un €uro en un paquete de papel, y no estoy para muchos gastos en estos momentos.
TEngo ganas de reir pensando que estos "cabritoS" se han aprovechado de mi profesionalidad para destrozar la vida de una veintena de personas; pero no vale la pena, porque yo no soy el "malo" de esta película.
Tengo ganas de pillarme un tres y aparecer en Barcelona para cagarme en alguien; pero ni tengo dinero para pagarme el tren, ni me apetece malgastar mis "defecaciones" en alguien que igual las pilla y las vende, y para vender mi mierda ya estoy yo.
Tengo ganas de irme. De irme de vacaciones. Tengo ganas de ver el mar. El mar está a ciento cincuenta metros, pero la moto está casi sin gasolina. ´Me iré dando un paseo.
Lo gracioso es que estos problemas no son problemas. He aprendido ultimamente que lo realmente importante de la vida, es la vida. Sin ella, sin salud, el resto pierde importancia.
Un besote.
Darunia dijo
La empresa no es de tu propiedad ¿no? Pues entones no intentes cargar con una culpa que no te corresponde. Si eres el intermediario entre la empresa y los trabajadores, piensa que eres sólo eso: un intermediario.
No te calientes la cabeza asumiendo una responsabilidad que no te corresponde.
Cada uno que cargue con sus propias culpas. Tú ya tienes bastante con las tuyas. Ojalá al final todo se os solucione, porque hay mucho drama familiar detrás de todo esto.
Un beso, Carlos.
5 Diciembre 2006 | 04:50 PM