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La Coctelera

VISIONES DIFERENTES

Seguro que tú visión de las cosas siempre es difente a mi visión de la realidad. La Sociedad en general nos invita a seguir una serie de leyes no escritas que "tod@s" acabais acatando. Supongo que yo también, pero en este caso, Yo sí soy consciente

11 Noviembre 2006

Policía. Me llaman... Loco loco, "no estoy".

Cuando una semana viene jodida, el universo decide que estés jodido toda la semana. Y esta semana, al margen de pensar en la eutanasia, de vivir el aborto natural de la novia de mi mejor amigo, de aguantar a todos los empleados de mi empresa cabreados por no cobrar, pues al margen de esto, he practicado el sano derecho de utilizar los servicios de los cuerpos de seguridad del Estado.
Pero como loco loco, "no estoy", el resumen del jueves hará entender un poco mejor mis visitas a la Comisaría Central de Alicante, y las llamadas a la Policía Local.
JUEVES IN THE MORNING: (OSEASÉ, por la mañana). Me dice mi jefe que viene a la oficina, y que no cobramos hasta mañana viernes.
JUEVES MEDIADÍA: Confirmado, cobramos al día siguiente, pero entre un 25 a un 60% del sueldo.
JUEVES COMIDA: Más confirmaciones, la revolución de mis compañeros. Soy su jefe, por lo cual me toca dar explicaciones. La empresa tiene una deuda con la Seguridad Social (a nombre de los trabajadores) de más de cincuenta millones de pesetas.
JUEVES CAFÉ DESPUES DE COMER: Nos confirman que debo de tranquilizar al personal o mi puesto de trabajo se pondría en entredicho. Ja ja ja.
JUEVES HORA DEL TE: A las cinco de la tarde entro en una Reunión con el Director de la Empresa que es nuestro principal y único cliente. Su cara es un poema. La mía un rap callejero.
JUEVES SEIS DE LA TARDE: Salgo de allí después de que me griten delante de mi jefe que soy un mentiroso. Lo cual pone verdaderamente en peligro, ya no mi trabajo, sino mi "mente". ¿Sirvo para este puesto después de nueve años?
JUEVES 18'30 hRAS: Dos de las mejores comerciales de mi empresa se lían a ostias verbales delante del resto de los compañeros. La de mejor corazón no tiene razón en este caso.
JUEVES "A POQUETA NIT": (osea, anocheciendo). Recibo la llamada de que la tía de Jordi, mi chico, acaba de entrar en coma.
JUEVES OCHO Y MEDIA.: Reunión de la Comisión Gestora de las Hogueras de San Juan. Hay que votar los presupuestos. La presidenta de la Foguera, que me acompaña, tiene que salir huyendo pues la grúa municipal arrastra el coche de su hermana hacia algún depósito de vehículos lejano.
Hay que votor unos presupuestos que ni he leído. Me abstengo, obviamente.
JUEVES HORA DE CENAR: Llega mi chico. Procede una cerveza. Conversaciones telefónicas con la familia, descubrimiento de la verdad del coma de su tía. Aparte del cáncer, etc, etc, le ha dado una ambolia cerebral. No ve, no habla, no come, no se mueve. Hay que esperar a que se muera.
JUEVES 23 HORAS: Vamonos a por la moto.

Ostias, las llaves de la moto. Como es habitual en los últimos meses me las he dejado puestas. Vamos corriendo a por la moto. Está bien aparcada en el centro de la ciudad. Y ¡¡¡¡no está!!!!!. La putamierdaqueasco. Llamamos a la policía local, nos dan tres números de teléfono diferentes para ver si está en el depóstio de robos, en el depósito de seguridad o en el depósito de no se qué. La moto no está.
-Por favor, "me dice la matrícula del vehículo".
-Lo siento, no me la se. Me robaron la documentación hace dos meses y no la he renovado todavía.
-Caballero, dice el poli bueno al teléfono, "¿sabe usted que le podríamos multar por no haber renovado toda la documentación."
-Si, si, pero oiga, no está mi moto en su sitio. ¿Que hago?
-Llama a la Policía Nacional, y vaya a la Comisaría del Centro a poner la denuncia.

Llamo al 091, amablemente me informan de todos los trámites, preguntan, buscan, y ala media hora me dicen que definitivamente mi moto la han robado. Cosa que logicamente yo ya he descubierto hace 45 minutos.

Mi chico, y Yo nos presentamos en Comisaría. Primera gracia. La moto está a su nombre, aunque el seguro y el conductor habitual soy yo. Cuando hace tres años nos robaron otra moto, no nos dejaban entrar a los dos, y Jordi sabía de su "mi" moto una mierda, por lo cual al final me tocó entrar a mi, y tuvimos que aguantar la mirada inquisitoria de "estos mariquitas no se aclaran....."

Pero bien, entramos a hacer la denuncia. Si alguna vez os habeis acercado a poner una denuncia en una comsiaría, es algo así como ir al médico de cabecera a la Seguridad Social, o esperar en la carnicería que te toque el turno. Pero a las doce de la noche de un jueves, solo había una chiquilla que se nos coló descaradamente, y nosotros dos. Nos dejan entrar juntos, y nada más sentarnos, el policía pregunta:
_¿Tú eres el hermano de Manolo, verdad?.
-Pues sí, contesto yo muy digno. Pero, ¿quién eres tú?
-Soy amigo de tu hermano. Bueno, mi mujer es amiga de tu cuñada.
-¿Quién es tu mujer?, insisto yo.
-Inma......
-Ah, ya. (Yo ni puta idea de quien es Inma, ni de quién es él, pero de esta manera quedé dvino de la muerte, aunque él torció un poco el gesto al descubrir que me acordaba de su mujer y de él no.)

Al pobre chaval, que trabaja todas las noches aguantando a los aficionados a poner denuncias, a los robados, a los chorizos y a todas las especies que pululan por una comisaría por la noche, le explicamos que soy un gilipichi, que me he dejado la moto con las llaves puestas, y que mientras la vigilaba, me he girado a hablar por teléfono y la moto ha desaparecido delante de un coche patrulla que estaba allí mismo.

Después de media hora de denuncia, mi chico firma la denuncia, con una cara de mala leche impresionante, y salimos de comisaría. El se dirige hacia la derecha, nuestra casa, y yo hacia la izquierda,....
-¿Dónde vas?, pregunta con solemne mala ostia.
-A por la moto, que me acabo de acordar que no la he dejado donde pensaba, sino en la manzana de arriba. Pero las llaves están puestas.
Nos vamos corriendo, y efectivamente, mi moto, con mi masco, y las llaves, allí, al lado de un contenedor de basura, esperando a que algún chorizo de mierda se la lleve. Pero no se la llevaron.
Mi cara empeza a reflejar cierta preocupación. Cumplo 39 tacos dentro de dos meses, y se que el alzeimer cada día ataca a gente más joven, pero, me asusta pensar que con esta edad puedo empezar a dar problemas.

VUELTA A COMISARÍa. Dejamos la moto en la esquina de comisaría, delante de unas quejas inmensas de cartón. Comentamos que sería de chiste que algún hijoputa prendiera fuego a las cajas estando al lado de comisaría, pero sobre todo estando nuestra moto allí bien arrimada a ellas.
Entras de nuevo en comisaría, con el casco en la mano, para demostrar que eres "un loco" de atar, a retirar la denuncia y pedir disculpas por el tiempo perdido a este encantador funcionario.
Mientras cuento lo que ocurre, otro policía jovencito, y monísimo según mi Jordi, mi chico, se ríe con nosotros diciendo que por lo menos hoy entra gente agradable. De fondo se oía chillar a una chica soltando improperios ininteligibles, que como fondo musical no era nada tranquilizador.
Después de rellenar la nueva "contradenuncia" y dar recuerdos varios para mi hermano, mi cuñada y esas cosas, y yo rojo como un tomate salimos. La moto estaba aparcada en la misma esquina, a la vista del policía que vigila la puerta de la Comisaría. Y ¡¡¡la moto no estaba!!!!.
Casi me desmayo. Habíamos estado unos doce minutos dentro. Preguntamos al policía de la puerta si había visto la moto. Nos confirma que sí, y que el único movimiento que ha visto ha sido el camión descargando las cajas gigantes de juguetes de la juguetería de la esquina. Y el mismo dice,:
-"No jodas que los del camión se han llevado la moto y no me he enterado".
LLamada a sus compañeros, carreras a la jueguetería cerrada, tres coches "zetas" persiguiendo al camión, y Jordi y yo de nuevo al interior de la comisaría a poner la denuncia.
El chaval policía alucinaba con nosotros. El policía guapa alucinaba con su compañero de la puerta. Y alucinaba con mi moto, y Jordi alucinaba con la vida.
Otros veinte minutos, y ya las dos de la madrugada formalizando la nueva denuncia. Cuando Jordi de nuevo está firmando la tercera denuncia, entra el policía de la puerta y me dice todo serio:
-"Chaval, vengo a arrestarte."
Yo alucino, Jordi alucina, el chaval policía alucina, el policía guapo alucina y el policía portero se explica.
-Venid anda, venid. Venid (o venir, que no se como se escribe) y mirar.
Vamos, miramos y me siento encima de un coche porque si no me caigo. Donde originalmente estaban las cajas y mi moto, posteriormente solo estaban las cajas, ahora volvían a estar las cajas y delante la moto.
El policía portero llama a los coches zetas para explicarles que la moto ya estaba, el chaval policía rompe la denuncia y a mi solamente me daban ganas de llorar. Jordi ya ni estaba. Creo que su mente había decidido abandonarle durante un rato.
El poli portero se explica. Nos cuenta que el camión que estaba descargando cajas había dejado delante de nuestra moto un par de cajas, y la sensación que daba es que se habían llevado la moto. Al retirar de nuevo las cajas, descubrimos que nuestra moto estaba allí.

Cuatro risas y nos vamos a casa. El perro estaba loco. Hacía tres horas que se había dedicado a mearse por todo el comedor, la cocina y el pasillo. Friego todo estropicio, y mientras Jordi saca a pasear a Drac, nuestro perro mezclado, me asomo al balcón a fumarme un cigarro. La moto duerme en nuestra misma puerta, y no estaba. Habían pasado menos de diez minutos.
No me atrevía ni a llamar a Jordi. Esperé pacientemente a que llegara Jordi, y cuando subió los cuatro pisos, le invité a asomarse al balcón y le pregunté si había visto la moto. ¡¡¡¡¡¡Prometo que no estaba!!!. Y eran las tres de la madrugada.
LLamo al 091, pregunto por el chaval policía, que es el amigo de mi hermano. Me dicen que no me pueden pasar con él, porque sin su apellido no tienen ni pajolera idea de quien les estoy hablando. Al policía que me coge el teléfono le insisto en contarle toda la historieta de la moto. El policía me indicaba que le diera la dirección y me avisaba que debía de ir a comisaría. Yo le insistía en contarle toda la historia desde el principio. Yo notaba que perdía la paciencia, pero me daba igual. Como ciudadano que paga sus impuestos tengo derecho a que los Cuerpos de Seguridad del Estado me atiendan. Y si me equivoco denunciando que me han robado la moto, y luego resulta que yo me he equivocado, y si delante de la comisaría el poli portero se equivoca junto conmigo y piensa que me han robado la moto y luego resulta que eso es falso, y si de repente ahora me roban la moto delante de mi casa y debajo de mis propias narices, le tengo que contar a la voz que me contesta al marcar el 091 todo lo que me ha pasado.

Consigo contarle todo. Me dice esa voz agradable, que me manda un coche patrulla. Yo sentado en el sofá, mientras Jordi volvía a ser un zombie sin hablar.

Me asomo al balcón al oir un coche. Efectivamente es un coche patrulla. Aparca en un vado que hay delante de mi casa justamente al lado de mi moto. ¡¡¡¡MI MOTO VOLVÍA A ESTAR APARCADA EN SU SITIO HABITUAL!!!!! Hacía un cuarto de hora que no estaba. Jordi se asomó, vió a la policía y a la moto, y directamente abrió el cajón inferior del armario y se metió en el cuerpo un "diazepán". Yo no me atrevía ni a bajar las escaleras.

Tuve que bajar, está claro. Jordi no me quiso acompañar. Las tres y pico de la madrugada.
Bajo, señalo mi moto, y juro y perjuro que hacía media hora la moto no estaba allí. La policía me mira con cara de pocos amigos. Era una morenaza que rapidamente descubrió mi cara de terror y se relajó. Me comenta que la moto la han movido, pues se nota que la han arrastrado un poco por el suelo, ya que el caballete ha dejado una marca de un par de palmos. Yo me tranquilizo.
La policía morenaza llama a alguien y comenta que la moto ha sido movida de su sitio, que venga lo que yo entendía el CSI famoso, a tomar huellas. Me dicen que no toque nada. La voz del teléfono policial dice que la Policía Científica para un caso así no puede ir hasta las nueve o diez de la mañana. La morenaza policía me cuenta que debo de vigilar la moto y evitar que "nadie" la toque. Le recuerdo a esta buena funcionaria, que la moto está en la calle, y que lo único que puedo hacer es sentarme encima de ella, y mirar con cara de perro mordedor a todo ser humano que pase por la acerae, lo cual no procede.
Mientras todo esto ocurre, el Portalón del vado se abre, y aparece un señor mayor que yo no había visto en mi vida, y pregunta si pasa algo. La policía pregunta si ha visto a alguien tocar la moto. Y este hombre nos comenta:
-Si, si iba a llamar yo a Carlos por la mañana al telefonillo para decirle que le habiamos quitado la moto de su sitio porque nos tenía que entrar una furgoneta y molestaba un poco, pero como estaba bien aparcada, con mucho cuidado la hemos levantado, la hemos metido dentro del almacén por no dejarla en la Avenida, no sea que la robaran y la cagaramos, pensando que ibamos a tardar un par de horas, pero lo hemos arreglado en cinco minutos. ¿Ha pasado algo?.
En esos momentos a mi me dió el ataque de risa. La mitad de mis ocho vecinos ya estaban levantados cotilleando todo lo que pasaba en la calle. Ante mi ataque de risa de casi las cuatro de la mañana, la morenaza policía me dice que me vaya a dormir y que me relaje.
Subo a mi casa, se lo cuento al zombi quién ya estaba casi con el octavo sueño babeando media cara y nos vamos a dormir.

VIERNES IN THE MORNING: ( osea, nueve de la mañana yo paseando a mi perro antes de irme al curro). Veo a un coche de Policía Local delante de mi moto. Me acerco y pregunto si hay algún problema. Aquel tio mala leche me manda que circule, ya que m perro, Drac, cuando ve alguien cerca de mi moto, o un coche de policía o una ambulancia lo único que hace es ladrar como un loco.
Por cierto, en ese momento me doy cuenta que anoche, mientras me metían la moto en el almacén el perrito de los "güevos" ni se inmutó.
Subo corriendo los cuatro pisos. Bajo corriendo los cuatro pisos y casi sin aliento le digo al policía que es mi moto, y que si ocurre algo.
El policía me pregunta mi nombre. Contesto.
El policía me afirma que esa moto no es mía, que va a nombre de otra persona y me pide mi DNI.
Me disculpo, y subo corriendo los cuatro pisos. Bajo con el pasaporte.
Le explico al poli que hace dos meses me robaron la documentación y que ni tengo DNI ni documentación de la moto.
El poli, con muy mala leche sigue llamando por el teléfono policial y me dice que me espere.
Intento explicarle lo que ocurrió la noche anterior en comisaria.
Por fín me deja subir de nuevo a mi casa.
Cuatro pisos para arriba. Por cierto, ¿cuandocojones vamos a poner el puñetero ascensor?.
Bajo, con la primera denuncia, con la contradenuncia, y con la denuncia rota que me llevé de lo que había pasado con mi moto en la puerta de comisaría.
El policía mala leche me mira pensando que "locos hay hasta en las mejores familias" y se va.

Me subo a mi casa, me ducho, me visto, y me voy a la oficina.

Allí me llama mi jefe y me confirma que no cobramos hasta el lunes.

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Soy un hombre, todavía moderadamente joven. Tengo menos de 40 años, vivo en la costa mediterranea, en Alicante ciudad. Hace casi trece años que tengo pareja, con la que vivo desde seis días después de conocernos. Tengo una bonita familia, y unos cuantos amigos de toda la vida. Soy moderadamente feliz; quiero adoptar un niño; necesito la alegría de la gente que me rodea. Poco más. ¡¡Que no es poco!!!!

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