Maricas, mariquitas y maricones.... y mariconas.
Lo rico que es nuestro idioma, y decidimos utilizar una palabreja extraña para definir algo que tenemos delante constantemente.
No tengo todavía cuarenta años, soy soltero aunque vivo en pecado hace casi la friolera de trece años. Soy un hombre, y vivo con un hombre. Este hombre es mi pareja. Nos queremos ni más ni menos que cualquier pareja de nuestra edad que lleve tantos años (poquitas, por cierto), nos peleamos, nos odiamos y compartimos ni más ni menos que lo mismo que cualquier otra pareja de nuestra edad que lleve tantos años como nosotros (insisto, no tantas).
Mi vida, o nuestra vida, no es ni más o menos complicada que la vida de otras parejas de edad parecida y situación similar.
Tenemos amigos, amigas, familia directa, familia política, trabajo, hipoteca, créditos, tarjetas de cualquier banco, ropa... disfrutamos del ocio; ni más ni menos que cualquier persona con situación similar y edad pareja a la nuestra.
Nuestros problemas no son ni más importantes, ni menos importantes que los problemas de las pocas parejas de nuestro entorno que llevan tantos años como nosotros y que tienen una edad cercana a la nuestra.
Nuestras familias no son ni mejores ni peores que las familias buenas o las familias malas de aquellos seres humanos que tienen familia después de vivir poco más de una docena de años con su pareja y que casi están llegando a la cuarentena.
Somos más guapos que muchos tios de nuestra edad y somos más feos que muchos tios de nuestra edad. Nos sentimos mucho más atractivos que muchos tios de nuestra quinta, y nos sentimos mucho menos atractivos que muchos hombres de edad parecida a la nuestra.
Ganamos buen sueldo comparándonos con gente de nuestra edad, o mal sueldo cuando sacamos el símil de otra gente de edad parecida a la nuestra.
En definitiva, pertenecemos a ese inmenso grupo humano de seres vivos racionales (¡es que escribo unas cosas!) que pululan por el mundo. Eso sí, por el mundo occidental. En esos otros mundos dentro de nuestro planeta, nosotros estamos mejor "acondicionados" que ellos.
Pues así somos nosotros. Mejor dicho, así soy yo. Me llamo Carlos, cumplo dentro de dos meses treinta y nueve tacos, o añazos o años, según quién lo lea, y espero dar guerra en un espacio de estos (éste) que tanto me ha costado encontrar.
Eso sí, ni aspiro ni puedo intentar que cambies tú ideología sobre nada. Ni siquiera quiero informar sobre lo que es ser maricón, o mariquita, o maricona o gai. No. Los tiros van sobre la necesidad de poderle contar a alguien tu visión sobre otros temas. Cuando alguien lee algo, que alguien escribe bajo una forma de vida, ese lector prejuicia (si se dice así, así lo he escrito), y como mi "visión" seguro que es "diferente" a tu prevalor, se trata de lograr que se encienda algo en tu cabecita. Podrás pensar que estoy como una chota, podrás pensar que tengo razón, o simplemente podrás pensar, que para algunos ya es mucho.
Os dejo.
Besos
melyssa dijo
soy nueva en esto de los blogs pero a partir de ahora voy a leer tu visión de la vida.
me has enganchado :)
13 Enero 2007 | 11:04 AM